Introducción y letanías
Oraciones San José
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INTRODUCCIÓN Y LETANÍAS.
En torno a la solemnidad de san José, celebrando este Año Jubilar por el 150º aniversario de su declaración como Patrono de la Iglesia Católica, hacemos nuestras las palabras de Santa Teresa de Jesús: «Tomé por abogado y protector al glorioso san José, y encomendéme mucho a él. Vi claro que así de esta necesidad, como de otras mayores, este padre y señor mío me sacó con más bien de lo que yo le sabía pedir. No me acuerdo hasta ahora haberle suplicado cosa que la haya dejado de hacer. Es cosa tan grande las maravillosas mercedes que me ha hecho Dios por medio de este bienaventurado santo, de los peligros que me ha librado, así de cuerpo como de alma; de este santo tengo experiencia que socorre en todas las necesidades, y es que quiere el Señor darnos a entender que así como le fue sujeto en la tierra, que como tenía nombre de padre, y le podía mandar, así en el cielo hace cuanto le pide. Querría yo persuadir a todos que fuesen devotos de este glorioso santo por la gran experiencia que tengo de los bienes que alcanza de Dios». Animados por esta confianza, acudimos para suplicar su poderosa intercesión y para confiar nuestras personas, nuestro ministerio y a todos los que el Padre Celestial nos ha confiado bajo su paternal solicitud. En él vemos al hombre justo que Dios quiso poner al frente de su casa. Como Jesús, queremos aprender de su ejemplo fuerte y paterno, queremos hacer nuestras sus virtudes: la piedad varonil, la fidelidad a la palabra dada, la integridad y el trabajo duro, la autoridad puesta al servicio del amor, sin búsqueda de dominio. Letanías a san José Señor, ten misericordia de nosotros Cristo, ten misericordia de nosotros. Señor, ten misericordia de nosotros. Cristo, óyenos. Cristo, escúchanos.   Dios Padre celestial, ten misericordia de nosotros. Dios Hijo, redentor del mundo, ten misericordia de nosotros. Dios Espíritu Santo, ten misericordia de nosotros. Santa Trinidad, un solo Dios, ten misericordia de nosotros.   Santa María, ruega por nosotros. San José, ruega por nosotros. Ilustre descendiente de David, ruega por nosotros. Luz de los patriarcas, ruega por nosotros. Esposo de la Madre de Dios, ruega por nosotros. Casto guardián de la Virgen, ruega por nosotros. Padre nutricio del Hijo de Dios, ruega por nosotros. Celoso defensor de Cristo, ruega por nosotros. Jefe de la sagrada familia, ruega por nosotros. José, justísimo, ruega por nosotros. José, castísimo, ruega por nosotros. José, prudentísimo, ruega por nosotros. José, valentísimo, ruega por nosotros. José, fidelísimo, ruega por nosotros. Espejo de paciencia, ruega por nosotros. Amante de la pobreza, ruega por nosotros. Modelo de trabajadores, ruega por nosotros. Gloria de la vida doméstica, ruega por nosotros. Custodio de Vírgenes, ruega por nosotros. Sostén de las familias, ruega por nosotros. Consuelo de los desgraciados, ruega por nosotros. Esperanza de los enfermos, ruega por nosotros. Patrón de los moribundos, ruega por nosotros. Terror de los demonios, ruega por nosotros. Protector de la Santa Iglesia, ruega por nosotros.   Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo: perdónanos, Señor. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo: escúchanos, Señor, Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo: ten misericordia de nosotros. V. Le estableció señor de su casa. R. Y jefe de toda su hacienda.   Oh Dios, que en tu inefable providencia, te dignaste elegir a san José por esposo de tu Santísima Madre: concédenos, te rogamos, que merezcamos tener por intercesor en el cielo al que veneramos como protector en la tierra. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
Introducción y letanías
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En torno a la solemnidad de san José, celebrando este Año Jubilar por el 150º aniversario de su declaración como Patrono de la Iglesia Católica, hacemos nuestras las palabras de Santa Teresa de Jesús: «Tomé por abogado y protector al glorioso san José, y encomendéme mucho a él. Vi claro que así de esta necesidad, como de otras mayores, este padre y señor mío me sacó con más bien de lo que yo le sabía pedir. No me acuerdo hasta ahora haberle suplicado cosa que la haya dejado de hacer. Es cosa tan grande las maravillosas mercedes que me ha hecho Dios por medio de este bienaventurado santo, de los peligros que me ha librado, así de cuerpo como de alma; de este santo tengo experiencia que socorre en todas las necesidades, y es que quiere el Señor darnos a entender que así como le fue sujeto en la tierra, que como tenía nombre de padre, y le podía mandar, así en el cielo hace cuanto le pide. Querría yo persuadir a todos que fuesen devotos de este glorioso santo por la gran experiencia que tengo de los bienes que alcanza de Dios». Animados por esta confianza, acudimos para suplicar su poderosa intercesión y para confiar nuestras personas, nuestro ministerio y a todos los que el Padre Celestial nos ha confiado bajo su paternal solicitud. En él vemos al hombre justo que Dios quiso poner al frente de su casa. Como Jesús, queremos aprender de su ejemplo fuerte y paterno, queremos hacer nuestras sus virtudes: la piedad varonil, la fidelidad a la palabra dada, la integridad y el trabajo duro, la autoridad puesta al servicio del amor, sin búsqueda de dominio. Letanías a san José Señor, ten misericordia de nosotros Cristo, ten misericordia de nosotros. Señor, ten misericordia de nosotros. Cristo, óyenos. Cristo, escúchanos.   Dios Padre celestial, ten misericordia de nosotros. Dios Hijo, redentor del mundo, ten misericordia de nosotros. Dios Espíritu Santo, ten misericordia de nosotros. Santa Trinidad, un solo Dios, ten misericordia de nosotros.   Santa María, ruega por nosotros. San José, ruega por nosotros. Ilustre descendiente de David, ruega por nosotros. Luz de los patriarcas, ruega por nosotros. Esposo de la Madre de Dios, ruega por nosotros. Casto guardián de la Virgen, ruega por nosotros. Padre nutricio del Hijo de Dios, ruega por nosotros. Celoso defensor de Cristo, ruega por nosotros. Jefe de la sagrada familia, ruega por nosotros. José, justísimo, ruega por nosotros. José, castísimo, ruega por nosotros. José, prudentísimo, ruega por nosotros. José, valentísimo, ruega por nosotros. José, fidelísimo, ruega por nosotros. Espejo de paciencia, ruega por nosotros. Amante de la pobreza, ruega por nosotros. Modelo de trabajadores, ruega por nosotros. Gloria de la vida doméstica, ruega por nosotros. Custodio de Vírgenes, ruega por nosotros. Sostén de las familias, ruega por nosotros. Consuelo de los desgraciados, ruega por nosotros. Esperanza de los enfermos, ruega por nosotros. Patrón de los moribundos, ruega por nosotros. Terror de los demonios, ruega por nosotros. Protector de la Santa Iglesia, ruega por nosotros.   Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo: perdónanos, Señor. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo: escúchanos, Señor, Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo: ten misericordia de nosotros. V. Le estableció señor de su casa. R. Y jefe de toda su hacienda.   Oh Dios, que en tu inefable providencia, te dignaste elegir a san José por esposo de tu Santísima Madre: concédenos, te rogamos, que merezcamos tener por intercesor en el cielo al que veneramos como protector en la tierra. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
INTRODUCCIÓN Y LETANÍAS.